Diego de la Cruz Gaitán

1982, México / Puerto Rico

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“No hay tal cosa como sociedades o culturas exclusivamente humanas, sino colectividades mixtas, híbridas en que animales, plantas, microorganismos, minerales, entidades químicas, geológicas, atmosféricas, astronómicas, artefactos humanos, sistemas de signos y lenguajes, personas humanas, ideas, conceptos, afectos, interactúan en un mismo plano de agencia, si bien respondiendo a reglas autónomas e irreductibles entre sí.”

Juan Duchesne Winter
Hacia una Cosmopolítica, 80 grados

El Material Show: madera y otras biomasas” es la muestra de una investigación en curso que a través de ejercicios plásticos, medita sobre el entrono material y modos de elaboración, uso y desecho del artificio.

Durante el evento la investigación se expone a la retroalimentación con los visitantes y a la mutua contextualización entre los ejercicios. Materiales en bruto y labrados, construcciones, ensambles, descomposiciones, dibujos, diagramas y fotos, son algunos de los medios que se utilizan en esta muestra. La naturaleza de los ejercicios es diversa, en algunos casos los objetivos son concretos y cuantificables, como “mueble armazón”, en donde se tratan formas de construcción para reducir el uso de panel en la ebanistería; y en otros, como en “palma real”, se observa y manipular algo (en este caso la palma) sin mayor objeto que el de exponerse a las ideas que esto pueda provocar.

Transformación de las cosas

Las estructuras que habitamos, los objetos y los accesorios que utilizamos afectan nuestra experiencia cotidiana. A pesar de que estos abundan hoy más que nunca, su producción nos resulta cada vez más extraña y la mayoría de nosotros participamos poco o nada de ella.

El interés en la restauración del balance ecológico, alterado por la industrialización y la explotación de los recursos naturales, ha incrementado la búsqueda de alternativas antropogénicas. La misma noción de principio y fin en el proceso de producción se cuestiona. Los limites que ubican la extracción de la materia prima como punto de partida, seguida por el procesamiento de esta, hasta culminar en el “producto final”, se extienden hasta encontrarse, dando así paso a una visión cíclica* ya no de producción, sino de transformación de las cosas.

Un objeto que ya no se necesita podría disfrutarlo otro si este se conserva integro, si no, se podrá prolongar su vida útil al repararlo; de no ser reparable o si para hacerlo se requiere demasiada energía, sus partes podrán ser usadas para conformar nuevos ensambles, aprovechando así, la energía e ingenio ya depositado en estas. Al objeto (o partes de este) que no se le encuentre uso y no sea biodegradable podrá procesársele como material reciclado y al que sea biodegradable asistirle a reintegrarse al ciclo natural de regeneración de biomasa. La basura y la noción de esta va desapareciendo.

Modalidades como estas se abren paso por el empeño de [email protected] y si bien son algo premiosas, ya manifiestan ganas de sintonizar con las colectividades mixtas de las que habla Duchesne. Son modos de hacer que nacen de esquemas profundamente antropocéntricos, y que si bien buscan transformarlos y hasta transgredirlos aun arrastran mucho de ellos.

Para que del interior del antropocentrismo, al que estamos tan arraigados, emerjan alternativas que lo suplanten, habrá por lo menos que reconocerle mayor vitalidad al resto de actores en las colectividades mixtas. Las modalidades que antes mencionáramos también comienzan a hacer esto, pero no debemos opacar sus potencialidades al satisfacernos con ellas, un aumento gradual en la practica de estas no es suficiente. El cambio cualitativo, a través de la acumulación, no es a lo que debemos aspirar, ni disponemos del tiempo para ello. Apremia atrechar.

Existe una dinámica entre un material y el método por medio del cual se extrae y procesa, materiales como el plástico, el hierro y el cemento, se transforman y distancian radicalmente de su estado original, lo que dificulta su reincorporación al ciclo natural una vez desechados. Una estrategia para reducir el desperdicio es someter al material, ya emancipado de su ciclo natural, a uno artificial de reciclaje. En su mayoría, estos procesos generan contaminación, requieren mucha energía e incrementan el desbalance entre el consumo de recursos naturales y su capacidad de renovarse. La formación de mucha de la materia prima, como el petróleo, los metales o la piedra, que se utiliza para crear el material depende de procesos geológicos que tardan muchísimo tiempo en consolidarse. Esto impide que el ser humano pueda reproducirlos, salvo a costa de enormes gastos de energía.

La biomasa de los árboles es renovable

Existe una dinámica entre un material y el método por medio del cual se extrae y procesa, materiales como el plástico, el hierro y el cemento, se transforman y distancian radicalmente de su estado original, lo que dificulta su reincorporación al ciclo natural una vez desechados. Una estrategia para reducir el desperdicio es someter al material, ya emancipado de su ciclo natural, a uno artificial de reciclaje. En su mayoría, estos procesos generan contaminación, requieren mucha energía e incrementan el desbalance entre el consumo de recursos naturales y su capacidad de renovarse. La formación de mucha de la materia prima, como el petróleo, los metales o la piedra, que se utiliza para crear el material depende de procesos geológicos que tardan muchísimo tiempo en consolidarse. Esto impide que el ser humano pueda reproducirlos, salvo a costa de enormes gastos de energía.

La madera tiene una gran ventaja sobre otros materiales. Es, a la ves, materia prima y material. El procesamiento de la misma incide únicamente sobre su forma. Por eso una vez desechada se incorpora fácilmente a su ciclo natural. Además la reutilización y el reciclaje de la madera gasta menos energía que la de otros materiales, y se pueden llevar acabo de manera no industrial.

Relación físico-temporal entre el árbol, la madera y el humano

La relación entre lo que tarda un “árbol maderable maduro” en desarrollarse , la durabilidad de la madera y el tiempo de vida de un ser humano hacen de la madera nuestra aliada en el proyecto de restaurar el balance ecológico. El ser humano puede influir significativamente sobre el proceso biológico de formación de la madera. Un individuo puede con un mínimo de esfuerzo sembrar muchos mas árboles de los que consumirá durante su vida.

Varias generaciones pueden disfrutar de un objeto de madera bien diseñado y bien construido, en gran medida esto depende del tipo de madera. En Puerto Rico los árboles producen maderas sumamente duraderas, ejemplo son las vigas de ausubo, que aún constituyen parte de las estructuras del Viejo San Juan.

Valoración del contexto natural

Geográficamente nos encontramos en la zona intertropical, franja paralela y contenedora de la línea del ecuador, que representa cerca del 10% del territorio mundial y contiene aproximadamente el 80% de la biodiversidad del planeta. La madera que los árboles de esta zona producen es diversa y sirve a muchos usos.

Como consecuencia por un lado del abandono de la agricultura y por otro de la velocidad con que aquí se regenera la vegetación, Puerto Rico es uno de los países con más bosques secundarios en proporción a su extensión territorial. En nuestras zonas urbanas también abundan diversas especies, de árboles que fueron sembrados o que nacieron sin intervención humana.

La ciudad y los árboles

Toda especie tiene características fisiológicas y morfológicas que deben conocerse y considerarse al momento de la siembra. Una siembra inadecuada y la falta de mantenimiento y planificación provoca una relación discorde entre los árboles y su entorno, que con frecuencia conlleva a la tala de aquéllos y al empobrecimiento de éste. Es triste la frecuencia con que estos árboles son destinados a la trituradora, o peor, son tratados como desechos sólidos.